1 de octubre de 2025 Señor y Padre nuestro: En este amanecer te alabo y reconozco como Dios y autor de la vida. Hoy quiero que me ayudes a distinguir la luz de la sombra; el bullicio, del silencio. “Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias e invocamos tu nombre; ¡todos hablan de tus obras portentosas!” (Salmo 75:1) Que no me confunda el oropel del mundo ni la algazara de su frenesí me deje sordo. Que hoy escuche tu voz y comprenda tus palabras. Que el mensaje del Evangelio de tu Hijo transforme mi vida y la de quienes se relacionan conmigo de manera presencial y virtual. Que mis acciones me hagan digno de tus bendiciones. No rechaces mi súplica y, si es tu voluntad, cambia todo aquello que me aleja de ti por oportunidades para contemplarte y llena mi corazón con tu gracia. “Tú has puesto en mi corazón más alegría que en quienes tienen trigo y vino en abundancia”. (Salmo 4:7). Te suplico que tengas misericordia de mis amigos y enemigos, para que ello...
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