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Tres poemas de Efraín Gutiérrez Zambrano

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El niño Hace días registraba que en octubre siempre llueve sobre la montaña. Debo retractarme, octubre se ha vestido de llamas en los bosques donde vivía el cóndor. Lo curioso de todo es que los bomberos echan la culpa de tanto sudor a las nubes de humo con que juega un niño. Dicen que seguirá entre nosotros, antorcha en mano, sofocando al viento con sus bolardos de fuego. Es un fenómeno de inocencia que nos viene del mar afirman los meteorólogos en los informes que redactan en el lenguaje del yermo. Es un hijo bastardo del feroz Poseidón, se atrevió a escribir un académico de piel de arena. Un periodista, desde su oficina de vitral extinguido, pregona en la radio que ese niño no dejará de crecer hasta que se haya bebido toda la blancura de la nieve. Es la primera vez, dice a sus colegas de la mesa de ondas, que la infancia es una pesadilla para las represas que alimentan los acueductos de ciudades y pueblos. Muchos quisieran ver el rostro de la insólita criatura desprovista d...

Me duele Nicaragua

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Me duele Nicaragua como volcán que estremece el paisaje del alma. Su pueblo es lamento de pájaro obligado al encierro. Su canto lo devoró la ojiva del dictador. Su cielo es esplendor de sangre que rueda sobre el dolor materno. En sus calles hay un zumbido de mudas sirenas. El pan se cuece en el horno de lágrimas que el dictador aviva con el huracán de sus deseos.   La estirpe de Anastasio es de nuevo el verdugo de la sangre que clama un relámpago de preces que iluminen el presidio. Antes que la sombra de azucenas haga sonar las campanas unamos las voces para suplicar a Dios misericordia en presencia del verdugo y que no tengamos que contar la historia de un pueblo que agonizaba ante la mirada inclemente del sol. Efraín Gutiérrez Zambrano
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Arde la justicia Un poema de Efraín Gutiérrez Zambrano para este 6 de noviembre, a 30 años de aquel día nefasto para la memoria de Colombia. Hubo un día, para vergüenza de mi pueblo, que la justicia se vistió de fuego en su palacio. Los códigos ardieron entre mariposas en llamas. En la misma plaza que nos dio independencia la aldaba del terror golpeaba la puerta principal de la justicia. Nadie escuchó al magistrado que clamaba por la vida mientras la danza de fusiles y tanques bebía en su copa de sangre. Allí donde las leyes prometían libertad se inmolaron  inocentes entre  las llamas de la súbita inquisición criolla.          Ese día la selva devoró la civilización. Los orangutanes obedecieron a su instinto. En pocas horas hicieron del instante una montaña de páginas oscuras. Con sevicia bárbara escudriñaron la piedra para estampar en ella su vaho...

Yo por aquí, Dios por allá.

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En estos tiempos de reduccionismo y superficialidad, reflexionar sobre la religión o sobre Dios es tarea de orates y fanáticos. Opuestos en su demencia  mantienen como fundamento el aceptar una ilusión, según pregonan los ateos. Pero tampoco resulta fácil negar a un conjunto numeroso de seres humanos que cultivan la fe como gran virtud y que rotulamos como creyentes. Los mismos altercados y divisiones se han presentado en el pasado como en la época presente. Podríamos hacer un gran volumen con aforismos y anécdotas sobre el tema, pero para no contrariar la tendencia actual bastan estos pocos ejemplos.  Cicerón, en su libro De natura Deorum , cuenta que el tirano de Siracusa, Hierón, solicitó al vate Simónides de Ceos que le explicara la naturaleza y atributos de Dios. Ante la petición, el poeta, a su vez suplicó, se le concediera al menos un día. Al vencer el plazo aumentó la solicitud a dos y luego a cuatro y así extendió tanto el tiempo que Hierón exigió una e...
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EL TIEMPO ES ORO Ya sabes que los hombres inventaron el reloj porque querían encarcelar al tiempo.  Pero los minutos, las horas y los días cobraron su venganza y en seres efímeros los convirtieron. Con la muerte los hombres pagaron su osadía. Dicen que el tiempo es oro, pero pocos lo venden por el valor que se merece. El tiempo no es mina inagotable e inaplazable es el castigo para quienes lo despilfarran. Los días ruedan hacia el mar de la eternidad. Quienes derrochan sus racimos de segundos caminan hacia la noche de la angustia. Presas serán de la desesperación al final de sus días. Como Moisés, las tablas de las leyes del tiempo te daré: Primera: Si piensas y planeas cuanto vas a realizar, pronto verás tu obra terminada. Segunda: Evita el desorden. Este es padre del caos y el caos arruina y enceguece. Tercera: Realiza lo importante y a su lado se pondrá lo secundario en marcha. Cuarta: Concéntrate en tu idea y transformarás en horas de provecho los segund...