Una lección de historia.

Escribió José Ingenieros en su libro, ya clásico, que la envidia es la pasión de los mediocres . Pero para complementar al pensador argentino debo hacer un escolio. La envidia, así lo enseña la historia de la humanidad, nace de la carencia. Sólo se envidia lo que no se posee. Sólo envidia quien no es capaz de emular y superar a quien sirve de inspiración a su bajeza. Vuelvo mis ojos hacia la Magna Grecia y veo a Sócrates. Es día de primavera. El sabio espera el amanecer que lo conducirá a la gloria. Por ser lámpara para el mundo sus enemigos, antes se decían amigos de él, pues, eran sus alumnos, han conseguido que la injusticia de Atenas lo condene a morir. Esa noche, la última de su existencia, está leyendo. Quiere aprender un poema para exorcizar los temores que infunde la proximidad de la parca. Ellos consiguen que el sabio muera, pero que crezca para la historia el árbol de frutos dulces llamado la filosofía. Siguiendo el curso cronológico miremos la ciudad de Jerusalén. E...