¿Podría darme una respuesta?
Aún conservo la fotografía de aquellos tiempos. Observo con
atención y me doy cuenta que tuve duros momentos que atravesar. En aquellos
días las dificultades parecían montañas insalvables y familiares y amigos
revolvieron mis sentimientos de tal forma que amor y odio crecieron juntos como
gemelos. Pero tiempo y olvido, grandes aliados, me devolvieron la sonrisa y me
impulsaron a seguir adelante.

El álbum muestra las personas que encontré, las que se
sentaron a la mesa a compartir una cena,
las que estuvieron en el despertar del amor, las que fueron solidarias
en el dolor y la lucha, las que salieron en la televisión y las noticias de los
periódicos y las que causaron mis mayores alegrías.
Pero hoy que reviso en este amanecer estas fotografías llegó
a la conclusión que todo pasa, que lo único constante es el caminar sobre el
instante y me pregunto: ¿de que sirvió la discusión que rompió los corazones y
anegaron los ojos? Todo es pasajero.
Esta verdad me ha permitido vivir con valentía el presente y mirar sin temor el
futuro que se avecina. Ahora comprendo que al final de mi vida sólo a Dios veré
porque es el único eterno y misericordioso.
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por su comentario