Oración del día
12 de diciembre
de 2025
Es una gran
alegría alabarte y bendecirte en este nuevo día. Para muchos de nosotros, la
alegría está asociada con los placeres de la vida, a disfrutar en familia y
amigos, las relaciones sociales y laborales, el fútbol, los viajes, los
licores, las comidas... Otros piensan que la alegría es la ausencia de
sufrimientos y dificultades, cosa que es imposible conseguir en esta vida
incierta y, a veces, hostil.
Pero para
quienes aceptamos tu palabra, nuestra alegría tiene como base la fe. El
fundamento del gozo del seguidor de Cristo no se deja alterar por las
circunstancias, pues descansa en Dios (Filipenses 1:25). Las alegrías que el
mundo ofrece no son duraderas; sólo el gozo que da la fe en ti, Señor,
permanece en nuestro corazón y guarda la esperanza de la vida eterna. A pesar
de las pruebas, las tristezas y las preocupaciones que encontramos en nuestra
vida diaria, tenemos el privilegio de regocijarnos "con gozo inefable y
glorioso" (1 Pedro 1:8). Te aceptamos como el Hijo de Dios, y te guardamos
en nuestro corazón, incluso sin haberte visto. Tu amor, Señor Jesús, nos da
alegría. Cuando la venida del Hijo de Dios fue anunciada, el ángel dijo:
"No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo
el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es
Cristo el Señor" (Lucas 2:10-11). El deseo de Dios es que ese gran gozo
sea comunicado a todos los hombres, para que estemos llenos de él. Antes de
despedirse de los suyos, el Señor prometió: "Nadie os quitará vuestro
gozo" (Juan 16:22). Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en
vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. (Juan 15:11). Gracias, Señor Jesús por
esta alegría que embarga nuestro corazón al alabarte en este nuevo día. Amén.

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