Oración del día
18 de diciembre de 2025
Señor Jesús:
Te
alabo y reconozco como mi salvador. Tu eres la luz de mi camino. Gracias por el
don de la vida.
A
veces nos preocupamos por situaciones negativas que no han llegado y nos
desplomamos bajo el peso del suplicio. Con justa razón dijiste que no nos
preocupáramos por el día de mañana y que confiáramos en el Padre que todo lo
provee. A veces, también, confiamos demasiado en nuestras fuerzas y nos
olvidamos de ti. Sobre todo, cuando las cosas nos están saliendo bien y en la
mesa hay abundancia. La ingratitud reemplaza la sed de Dios.
“El
camino de Dios es perfecto; la promesa del Señor es digna de confianza; ¡Dios
protege a cuantos en Él confían!” (Salmo 18:30)
Señor
Jesús, concédenos tu perdón y danos la fortaleza de tu Santo Espíritu para
hacer frente a la tentación de sentirnos superiores y no necesitar de tu ayuda.
Tú, Hijo de Dios, recurrías a cada momento al Padre para sostenerte en pie sin
vacilar. Aquella noche, víspera de la crucifixión, oraste más de una hora
pidiendo al Padre que apartara de tu presencia ese cáliz, el cáliz de la
angustia y el dolor, el cáliz de la soledad y la traición. Pero te entregaste a
la voluntad del Padre al decir, “más no se haga mi voluntad sino la tuya.”
“Dios
es quien me da fuerzas, quien hace intachable mi conducta”. (Salmo 18:32)
Hoy
te queremos pedir, si es tu voluntad, apartes de nosotros las preocupaciones de
este día, los vacíos que sentimos y nos producen vértigo, los dolores que nos
causa la enfermedad, la soledad que nos acompaña en la calle atiborrada de
gentes y nos des la sabiduría y la fuerza para hacerlo todo para gloria tuya.
Amén.

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