LAS ÁGUILAS

El hombre —dice Cándido— tiene dos nacimientos. En el primero, los padres hacen posible el milagro de una nueva vida. El ser humano es incapaz de cortar el cordón umbilical y un adulto lo hace por él. Pierde, entonces, la seguridad que le brindaba el vientre materno, y expectante ante el mundo, agradece todo el amor que le deparen. El hombre, por su condición de ser bio-espiritual, no puede crecer en armonía desprovisto de amor. Es este sentimiento el que le dará la seguridad en todas las etapas de su vida. Fácilmente, el hijo de Adán sobrevive sin agua y sin alimentos si le prodigan el amor suficiente que lo anime en la inanición. El segundo nacimiento suele acontecer a finales de la adolescencia. Ahora son los padres los que muchas veces hacen imposible el descubrimiento de la libertad. El ser humano desea ser independiente para formar su propio mundo, pero los padres, guiados por un amor ego ísta (no siempre, claro está), pretenden que sus hijos no tomen los caminos que ...