Lo imposible y lo posible

Muchas veces hemos escuchado la expresión “eso es imposible”. Pero detengámonos para examinar con profundidad tal respuesta. Hay muchos motivos que nos incitan como humanos a sentirnos desvalidos, aniquilados, frustrados y engañados. Cuántas veces la fatiga diaria nos lleva a pensar que todas las puertas se cierran cuando más necesitamos que alguien nos acoja. Muchas veces replicamos a quien dice que no desesperemos, que tengamos fe y que seamos valientes y continuemos esforzándonos. La naturaleza humana y las reflexiones que hacemos sobre las ajenas y nuestras propias experiencias, después de serias y maduras reflexiones, parecen convencernos de que nos hallamos ante el abismo y que sólo existe el paraje donde la desgracia reina. Por eso no podemos creer que exista un camino diferente a la angustia que cercena la razón. Ante tales circunstancias, la muerte aparece como la más atractiva de las esperanzas y en una decisión, más fruto de la desesperación que del buen juic...