Oración del día

31 de diciembre de 2024 En el susurro del amanecer, encontramos en ti, Padre celestial, un refugio bajo la lluvia de adversidades. Cada rayo de sol que acaricia la tierra es un recordatorio de las bendiciones que envías a tus hijos. Con gratitud en el corazón, celebramos la alegría y conciencia de estar vivos; cada día es una oportunidad para abrazar nuestra existencia y reconocer que eres bueno y participas, si lo queremos, en nuestras vidas. Sentimos el gozo de vivir en pequeños detalles: el canto de los pájaros, el aroma del café, el abrazo de quienes amamos. Por eso hoy más que pedirte, Padre Celestial, te agradecemos por estos momentos y los que nos brindaste durante todo el año, pues en ellos reside la esencia de nuestro ser y cada día, pero en especial hoy, es la finalización de un proceso de crecimiento y la promesa de nuevas oportunidades. Digamos como el salmista, en estas horas últimas del año: “Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, pues cercano est...