Oración del día
23 de noviembre de 2024
Señor Jesús:
Hoy te adoramos y te reconocemos
como Dios. Antiguamente Dios dijo a su pueblo Israel que habría un único lugar
donde iba a habitar y donde el pueblo se reuniría para celebrar las fiestas
ordenadas por la Ley. Más tarde mostró al rey David que Jerusalén había sido
escogido para ser ese único lugar de reunión, y el templo, Padre celestial, le
encargaste la construcción del Templo a Salomón. 1.500 años después, en el pozo
de Sicar, Tú, Señor Jesús, hiciste una revelación a una samaritana, una
extranjera, al pueblo de Israel (Juan 4:5-42). “La hora viene cuando ni en este
monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre”. (Juan 4:21)
Dijiste que era inútil buscar un
lugar en la tierra para adorar al Padre, que era inútil ir a Jerusalén o a
cualquier otro lugar para hacer ritos u ofrecer sacrificios de animales. En
efecto, el Padre busca adoradores de todos los pueblos de la tierra, personas
capaces de presentar una adoración tal como él la desea, es decir, "en
espíritu y en verdad". En espíritu significa que el tiempo de las formas
exteriores ya pasó. Ahora los sacrificios son espirituales, constituidos por
oraciones, himnos, acciones y alabanzas. Efectivamente, los ritos de aquel
entonces prefiguraban para Dios el sacrificio de su Hijo amado, Jesús. Desde el
momento en que éste tuvo lugar, la razón de ser de la imagen desapareció. “Id,
pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no
sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al
arrepentimiento”. (Mateo 9:13). El arrepentimiento significa el cambio de
actitud. En verdad indica que de nada
sirve tratar de tener buena conciencia cumpliendo ritos formales sin que el
corazón esté verdaderamente comprometido.
Hoy, acerquémonos a Dios con
sencillez, pidamos misericordia y que perdone todas nuestras equivocaciones y
terquedades. Dejemos la hipocresía y la arrogancia, con un corazón sincero,
santificado por el arrepentimiento, y con la mirada puesta en el crucificado.
(Hebreos 10:19, 22). Iniciemos este día con estas palabras: Señor, ten piedad
de mí y de todos los pecadores. Amén.
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