Los gobiernos se preguntan

Muchos ciudadanos están cansados de ver galopar la corrupción cada vez más rápido y con cínico semblante. Este cáncer que roe los recursos públicos tiene en lecho de muerte a la democracia. Los gobiernos se preguntan, en el colmo del paroxismo, cómo pueden evitar el descontento social que se manifiesta en marchas de protesta que abarcan días, semanas y hasta meses. Aunque saben que de no poner fin a la injusticia social que causa la insatisfacción, las instituciones se desplomarán y la anarquía será el comienzo de amaneceres de sombras de muerte colectiva, siguen proliferando leyes que subsidian el monopolio de los ricos y aumenta la extensión de la miseria. Hechos, más que argumentos, prueban lo anterior. Basta mirar las reformas pensionales, que sobre la mesa de negociación, constituyen una de las manzanas de la discordia en varios países. Los bancos, propietarios de los fondos pensionales, exprimen los ahorros de los trabajadores y a ellos sólo les ofrecen gotas de sudor para ...