La paz interior que irradia la generosidad

Es muy cierto que a nadie le faltan los problemas y estos no sólo dependen de la abundancia o la escasez. Pero dejar que las preocupaciones lo amilanen y su peso lo haga lento y abúlico sí que es algo que debe preocupar. Es difícil aprender a caminar sin preocupaciones pero es lo más saludable. Para conseguir los objetivos de este aprendizaje se recomienda, según el sentido común y la experiencia, ser generoso, pero sin caer en los excesos. A trabajar sin exageraciones que disminuyan la salud. Y a reconocer los errores cometidos con mucha humildad y decisión para no volver a incurrir en ellos. Pero para el ejercicio reflexivo del día un solo tema basta. Y para comenzar es conveniente aceptar como guía e introducción, el pensamiento rector del fundador del positivismo, Augusto Comte: “Vivir para otros no es sólo ley del deber, sino ley de la felicidad.” Entender lo que significan sus palabras llena de sentido los actos cotidianos y es causa de gozo para el corazón. El amor a sí mis...